Relato de la experiencia del Grupo Amancay
Mirivi Guarinos
Ingeniera Agrónoma, coordinadora de campo del proyecto “Alternativas Productivas en Áreas Campesinas de la Patagonia”
Este documento se refiere a las actividades realizadas con el Grupo Amancay, integrado por seis mujeres que viven en la localidad de Comallo.
La actividad productiva principal es la producción agroecológica de verduras y frutas para consumo familiar y venta de excedentes.
El relato corresponde a ocho años de trabajo, desde el inicio de las actividades hasta la actualidad, lo que permite ver la evolución de las relaciones y actividades a lo largo del tiempo.
ICEPH comenzó a trabajar en la zona que se conoce como “línea sur” de la provincia de Río Negro a fines de 1999, con el proyecto “Alternativas Productivas y Desarrollo Sostenible en Áreas Campesinas de la Patagonia”, realizado con el apoyo de Brot fur die Welt, de Alemania.
En esta época se formó un primer grupo, “madre de grupos”, que se autodenominó Cañadón Barullo. Las familias que lo integraron provenían de diferentes parajes bastante distantes entre sí: Cañadón Chileno, Cañadón Bonito, Anecón Chico, Comallo Abajo, Trailacahue y Neneo Ruca, entre otros.
Se realizaron reuniones de diagnóstico y se comenzó a trabajar en unidades demostrativas* para experimentar con árboles y frutas. A partir de este grupo “fundador” fueron surgiendo nuevos grupos en diversos parajes de residencia de las familias integrantes. Esta experiencia que se relata del grupo Amancay es uno de esos casos, con epicentro en la localidad de Comallo.
La zona de Comallo corresponde a la clasificación de sierras y mesetas, con suelos someros de textura contrastante y clima templado frío; las precipitaciones son de ocurrencia invernal y el verano es una estación seca, con una alta evapotranspiración.
La Unidad Demostrativa está emplazada en la localidad de Comallo propiamente dicha, en un valle con cercanía al arroyo Comallo, por lo que el clima es más benéfico que en las zonas aledañas. Además, por tratarse de una zona poblada el efecto del viento -factor gravitante en cuanto a las tecnologías a usar y el éxito a obtener- se ve reducido sensiblemente.
Los objetivos planteados originalmente en el proyecto fueron los siguientes:
La herramienta fundamental planteada para la concreción de los objetivos fue la capacitación.
Magdalena Porma, una de las integrantes del grupo Cañadón Barullo mencionado anteriormente, presentó este grupo de mujeres al equipo de ICEPH y comenzó a diseñarse la idea del proyecto.
ICEPH gestionó la cooperación del Fondo Canadá, que aprobó un aporte financiero para la iniciativa de arranque y el desarrollo de los primeros veinticuatro meses de la propuesta. Al cabo de ese período el proceso de Amancay quedó enmarcado en el Proyecto “Alternativas Productivas”.
El plan original del grupo era producir verduras para autosuficiencia familiar y eventual venta de excedentes. Esta actividad se planificó a partir de diagnosticar la falta de tradición hortícola en Comallo y la zona, el deficiente abastecimiento de hortalizas y frutas, y la paradoja de que en una zona con buenas aptitudes para la producción de las mismas se estuvieran consumiendo vegetales provenientes de Mendoza o el Valle del Río Negro, de alto precio y deterioradas por las condiciones de transporte.
Luego de una serie de reuniones y acuerdos se construyó una Unidad Demostrativa en la casa de Olga Melillanca, una de las integrantes del grupo. Este lugar fue propuesto y elegido por ellas.
La Unidad Demostrativa en este caso consistió en un terreno de 10 X 15, cercado con alambre romboidal, un invernadero parabólico diseñado especialmente para soportar los vientos fuertes e instalación de agua para riego.
Se comenzó a trabajar en preparación del suelo, abonado, siembras de hortícolas y se plantaron frutas finas al aire libre: grosella, corinto, cassis, frambuesa y frutillas.
Desde el inicio en el año 2001 se planteó un plan de experimentación en manos de la gente y un plan de capacitación–acción.
Los primeros dos años se llevaron registros con fechas de siembras, transplantes, variedades sembradas, kilos producidos; de esta manera se pudieron ajustar prácticas de cultivo adecuadas a las condiciones agroecológicas del lugar y sus características particulares.
Durante los primeros años todas las mujeres trabajaban juntas en los momentos de concentración de tareas (preparación del suelo, siembras, transplantes), y luego establecían turnos para el mantenimiento (riegos, ventilación).
La producción inicial se repartía entre todas las familias participantes así como también los plantines. Cuando comenzaron las ventas el dinero se destinaba para pagar el agua, que es de red, o para comprar alguna herramienta o insumo necesario para continuar la producción.
A medida que las integrantes del grupo se fueron capacitando y adquiriendo seguridad en las prácticas culturales, la producción pasó a ser una actividad más predecible y cada una fue eligiendo qué línea de trabajo quería replicar en su predio.
El grupo recibió asistencia técnica durante todo el proceso que, a fines de 2008, aún continúa. Las integrantes se han capacitado formalmente en los siguientes temas:
Los intercambios entre campesinos y campesinas merecen una atención especial dado el efecto dinamizador que generan. Son espacios de encuentro entre campesinos y campesinas de diferentes parajes en los que se da un intercambio de experiencias y saberes acerca de la producción, prácticas culturales, formas de consumo de frutas y verduras e intercambio de semillas y plantines.
La reproducción de la experiencia en los predios familiares se fue dando con apoyo del grupo y el ICEPH. Actualmente, (diciembre de 2008) y a partir de su propia gestión y recursos todas las integrantes tienen invernadero y huerta al aire libre. Los diseños de los invernaderos y algunas construcciones fueron realizados mediante un trabajo conjunto del grupo y la familia, adecuando las instalaciones a las características particulares de los espacios disponibles, aprovechando la insolación, calidad del suelo y estructuras existentes, según los casos. La asignación de superficies para cada cultivo se fue dando de acuerdo a las preferencias y valoraciones culturales propias de cada familia. A su vez cada una fue transmitiendo a vecinos y familiares la experiencia.
El Vivero “fundador”, ya consolidado en el año 2004 ,en el predio de Olga Melillanca, se especializó en producción de plantines para la venta: hortalizas (cebolla, tomate, lechuga, pimientos entre otras) y plantas de fruta fina (grosella, corinto, cassis y frutilla). A la vez de constituir un refuerzo de los ingresos familiares, los plantines se fueron convirtiendo en un producto estratégico para el fomento de la producción en huertas familiares de la zona.
De todos modos, Olga y su familia continuaron la producción de verduras para consumo y venta, complementando la misma con la exitosa propuesta de los plantines.
Como otra aplicación del proyecto, además de las hortalizas tradicionales se han probado endivias, quinua, aromáticas, forestales y variedad de flores. También se han experimentado diferentes sistemas de riego: goteo, microaspersión, aspersión e inundación, construcción y manejo de microtúneles, y diferentes abonos e insecticidas orgánicos.
En diciembre de 2008, a ocho años de iniciado el proceso con el grupo Amancay, en el Vivero trabajan en forma permanente la dueña de la casa donde se instaló la Unidad Demostrativa y una de sus hijas; el vivero funciona como un lugar de capacitaciones abiertas a vecinos, familiares e interesados, intercambio de experiencias y lugar de referencia de otros pobladores interesados, varios de los cuales han construido invernaderos y cultivan sus huertas familiares.
Por estas razones, podemos decir que los objetivos planteados al inicio del proceso se cumplieron. Las mujeres lograron concretar su anhelo de producir frutas y verduras así como también apropiarse de las técnicas de experimentación y generación de nuevos conocimientos adaptados a las condiciones agroecológicas de la zona.
Cada una fue replicando la experiencia en sus predios familiares produciendo en huertas al aire libre o en huertas e invernaderos.
Durante la temporada 2007- 2008 se vendieron plantines hortícolas por quinientos pesos, (5000 plantines aproximadamente) y plantas de grosella a pobladores de otros parajes y viveros de Bariloche.
Cuantitativamente la producción de verduras anual es de aproximadamente: 30kg de acelga, 50kg de lechuga, 70kg de tomates, 20kg de morrones, 80kg de grosellas, 20kg de zanahorias, 70kg de cebollas, además de verduritas como perejil, rúcula, albahaca, entre otras difíciles de medir. Este volumen de producción permite a esta familia de 7 integrantes consumir verduras sin restricción durante todo el año comprando únicamente papas y tomates y vender o intercambiar excedentes.
En la Unidad Demostrativa hay material de difusión de tecnologías sobre cultivos protegidos, riego, cultivos de hortalizas que son consultados permanentemente para construir nuevos invernaderos, calcular y comparar costos.
Durante el año 2008 se realizaron capacitaciones sin la intervención de técnicos de ICEPH, en las cuales dos integrantes del grupo original capacitaron a un grupo de 12 personas sobre: elaboración del compost, preparación de suelo y siembra de almácigos, documentaron la experiencia mediante el uso de la cámara digital, y tienen planificada la realización de un nuevo taller sobre producción de semillas.
El Vivero Amancay se ha constituido en un centro de referencia donde pobladores de Comallo y zonas aledañas acuden a consultar sobre diferentes temas vinculados a la producción de hortalizas y fruta fina al aire libre y bajo cubierta. Los temas más consultados son: diseños de invernaderos, materiales constructivos, preparación de suelo, abonos, riegos, siembras, transplantes entre otros.
La ubicación del vivero, en el centro del pueblo ha sido muy positiva, ya que tanto los pobladores de Comallo como de parajes cercanos acceden fácilmente y pueden adquirir plantas y realizar consultas.
La temporada pasada se formó un nuevo grupo denominado “Costa al Cerro” para producción de hortalizas en la localidad de Comallo con el apoyo de Olga y su hija Mónica Navarro, quien participó de las capacitaciones con la metodología Campesino a campesino**, aplicada a partir de cursos brindados por ICEPH a un grupo de referentes de distintos parajes.
El proceso con este nuevo grupo también ha sido muy interesante ya que, con el apoyo de Mónica y de ICEPH, elaboraron un proyecto y consiguieron financiamiento de un programa estatal para la construcción de un invernadero con riego y cercado.
ICEPH apoyó con la capacitación durante la primera temporada 2007-08 y, en el segundo año 2008-09, la misma está a cargo de Olga y otras integrantes del grupo Amancay.
El impacto del grupo Amancay fue medido a fines del 2007 por una becaria del FONCYT, que trabaja en comunidades rurales de la línea sur relevando información sobre el cultivo de la tierra y prácticas tradicionales. Realizó un relevamiento sobre la producción familiar de hortalizas en la localidad de Comallo. De todas las familias encuestadas 40% dijeron conocer y valorar positivamente el trabajo del vivero Amancay, haber hecho consultas, participado en capacitaciones o adquirido plantines ***.
* Unidades Demostrativas
Las unidades demostrativas son parcelas acondicionadas para llevar adelante la producción que se desee experimentar. Puede ser un vivero forestal, un invernadero para producción de hortalizas, un cuadro para producción de alfalfa. Se equipa con alambrado perimetral, agua para riego, umbráculos, invernadero lo que sea necesario en cada caso para desarrollar una determinada producción en las condiciones que podría reproducir una familia campesina.
En estas unidades demostrativas se experimentan diferentes tecnologías como por ejemplo en el caso de protección de cultivos: túneles, invernaderos parabólicos, capilla, de adobe; en el caso de riego: riego por goteo, aspersión, surcos, manto; diferentes especies vegetales para probar su adaptación a la zona, crecimiento y rendimiento .
Estas unidades demostrativas son una herramienta básica en la metodología de trabajo del programa rural de ICEPH: en ellas se experimenta, se validan tecnologías y son una clara señal de comunicación para vecinos y pobladores de parajes aledaños de lo que es posible hacer en la zona. Deben poder ser visitados por pobladores de diferentes parajes y realizarse en ellas capacitaciones e intercambios.
Las unidades pueden ser familiares o grupales, los trabajos los realizan los grupos o las familias responsables de esa unidad demostrativa, cada instancia de trabajo grupal representa una capacitación.
Los materiales para su equipamiento y los insumos son provistos por el proyecto en los primeros ciclos productivos, luego se van generando sistemas que hacen que la experiencia se autosustente.
** Metodología Campesino a campesino
La metodología “De Campesino a Campesino” es una forma participativa de promoción y mejoramiento de los sistemas productivos campesinos, partiendo del principio de que la participación y el empoderamiento son elementos intrínsecos en el desarrollo sostenible, que se centra en la iniciativa propia y el protagonismo de campesinas y campesinos.
Esta metodología responde a los siguientes principios:
Parte de necesidades sentidas
Trabaja con la propia capacidad y recursos locales
Se aprende haciendo
Es un proceso continuo de Acción – reflexión – acción
Promueve una relación equitativa entre mujeres y hombres
Promueve un protagonismo campesino
Va de lo simple a lo complejo, en un proceso de apropiación gradual
La estrategia de diversificación se fundamenta en la propuesta agroecológica, de bajo riesgo económico y socialmente integradora.
*** Cecilia Eyssartier, 2007, Comunicación personal sobre una tesis en elaboración.